Alimentación saludable para cerdas gestantes

Alimentación en cerdas gestantes: una guía práctica 

La alimentación en cerdas gestantes determina la salud de la madre, la viabilidad de la camada y la eficiencia de todo el ciclo reproductivo. Un plan bien diseñado sostiene el mantenimiento, acompaña el crecimiento fetal y ajusta la cantidad de alimento sin provocar excesos de grasa ni carencias.

En esta guía, pensada para el día a día del ganadero, encontrarás criterios claros para formular y manejar raciones que cuidan la condición corporal de las cerdas durante toda la gestación.

Alimentación en cerdas gestantes: objetivos y decisiones clave

La alimentación en cerdas gestantes debe perseguir cuatro metas sencillas: mantener reservas corporales adecuadas, cubrir los requerimientos de los fetos, llegar al parto en estado “ajustado” y facilitar un buen inicio del siguiente ciclo.

Para lograrlo, conviene dividir las etapas de la gestación en dos grandes bloques: primeros 90 días (mantenimiento fino) y último tercio (acompañar el crecimiento fetal). En ambos periodos, medir grasa dorsal y observar silueta y musculatura permite afinar la cantidad de alimento con seguridad.

Cerda gestante: energía y aminoácidos sin complicarse

Una cerda gestante necesita energía para el mantenimiento y para sostener tejidos gestacionales; al final de la gestación aumenta la demanda por el tirón fetal.

Trabajar con una dieta de cereal + soja, con densidad energética estable y fibra funcional moderada, ayuda a mantener el apetito y evita subidas bruscas de peso. En proteína, formular “alrededor de lisina” y revisar treonina, metionina y triptófano asegura una deposición magra ordenada y un desarrollo fetal correcto.

Alimentación de la cerda: minerales y vitaminas que no pueden faltar

La alimentación de la cerda debe garantizar calcio y fósforo disponibles en relación equilibrada; cuando procede, la fitasa mejora el aprovechamiento del fósforo ligado a fitatos. Entre los oligoelementos, zinc, cobre, manganeso y selenio son prioritarios por su papel en piel, pezuñas, inmunidad y antioxidación.

Las vitaminas A, D y E sostienen tejidos, metabolismo óseo y defensa frente al estrés oxidativo. Si la ingesta real cae por debajo de lo previsto, aumenta la concentración de nutrientes para mantener la dosis diaria efectiva.

Alimentación en cerdas gestantes

Alimentación de las cerdas: agua y calidad del pienso

La alimentación de las cerdas falla si no hay agua suficiente y limpia. Comprueba caudales, revisa bebederos y vigila sólidos disueltos y sulfatos para evitar rechazos y diarreas. En calor, mejora el confort térmico y el flujo de agua para sostener el consumo de pienso.

Mantén materias primas frescas, almacenaje seco y controles de micotoxinas; si detectas riesgo, aplica estrategias de prevención con rapidez.

Reservas corporales: llegar al parto en el punto justo

Las reservas corporales son el “colchón” metabólico de la cerda. Llegar con exceso de grasa reduce el apetito en el tramo final y complica el manejo; llegar corta compromete vitalidad de la camada y la continuidad del ciclo. Ajusta la ración con pequeños cambios semanales guiados por grasa dorsal y valoración visual; las correcciones bruscas alteran el comportamiento y el tránsito.

Condición corporal de las cerdas: evaluación por fases

La condición corporal de las cerdas se revisa al confirmar gestación y cada 3–4 semanas. En el primer bloque de gestación, la meta es “mantener estable”; en el último tercio, “acompañar el crecimiento fetal” sin sobrepasarse.

Si aprecias costillas marcadas o lomo hundido, incrementa levemente la cantidad de alimento; si ves depósitos excesivos, reduce de forma gradual y añade algo de fibra para aportar saciedad sin sumar energía neta.

Grasa dorsal: tu semáforo del día a día

La grasa dorsal es un indicador objetivo y rápido. Define un rango objetivo para tu granja (acordado con tu técnico), mídelo con constancia y actúa: por debajo del rango, +0,2–0,3 kg/día; por encima, −0,2–0,3 kg/día. La regularidad en la medición es más importante que el número exacto aislado.

Manejo de la alimentación: curvas simples que funcionan

El manejo de la alimentación gana eficacia con curvas por fases visibles en la nave. Propón tres tramos:

  1. Días 0–90: ración de mantenimiento fino para consolidar reservas corporales sin engordar.

  2. Días 91–110: ligera subida para acompañar crecimiento fetal y tejidos de soporte.

  3. Días 111–parto: estabilidad y confort, evitando picos de fibra que ralenticen demasiado el tránsito.
    Si la dieta baja en energía (más avena/alfalfa) desplaza calorías, compénsalo con un pequeño aumento de la cantidad del pienso y revisa grasa dorsal a la semana siguiente.

Un buen rendimiento productivo se nota en camadas homogéneas, pesos al nacer consistentes y cerdas que alcanzan el parto con actitud tranquila, piel y pezuñas sanas y tránsito regular. La recompensa son partos más fluidos y menos incidencias en el posparto inmediato.

Además, agrupar por etapas de la gestación y por fenotipo (magras vs. tendentes al depósito graso) permite racionar con precisión. Dos piensos de igual base pueden cubrir lotes distintos cambiando la cantidad de pienso y, si hace falta, la fibra funcional. La observación diaria te dirá si la curva se queda corta o larga; actúa pronto.

¿Cómo acertar con la cantidad de alimento?

La cantidad de alimento debe traducirse en kilos/día y en un protocolo claro por lote. Si la cerda no alcanza la ingesta prevista (calor, estrés, agua escasa), no recibirá su “dosis” de nutrientes; en ese caso, sube discretamente la concentración proteica y mineral/vitamínica mientras solucionas la causa. Evita cambios drásticos de una semana a otra y anota cada ajuste para evaluar su efecto en grasa dorsal y comportamiento.

Para proteger la alimentación de la cerda, cuida el ambiente: sombra, ventilación cruzada, horarios de comida en las horas frescas y acceso a agua fría. Si detectas micotoxinas o piensos recalentados, actúa de inmediato; es preferible retirar un lote dudoso a sostener semanas de consumo pobre.

Alimentación en cerdas gestantes: la lista que tienes que seguir sí o sí

  • Medir grasa dorsal y observar silueta cada 3–4 semanas.
  • Curvas visibles por fases y por tipo de cerda; cambios graduales.
  • Agua limpia y caudales verificados a diario.
  • Proteína y aminoácidos: formular alrededor de lisina y revisar treonina, metionina y triptófano.
  • Minerales y vitaminas: Ca/P disponibles equilibrados; A, D, E y selenio bien cubiertas.
  • Materias primas seguras: almacenaje seco, control de micotoxinas, pienso fresco.
  • Confort térmico: sin calor excesivo para sostener el consumo.
  • Registro de ajustes y seguimiento de rendimiento productivo por lote.

Confía en nosotros para la alimentación de tus cerdas gestantes

En Comercial José Galindo García sabemos que la alimentación en cerdas gestantes no es solo cuestión de nutrientes, sino de equilibrio, constancia y resultados visibles en la granja. Por eso, nuestros piensos compuestos para cerdas gestantes están formulados para cubrir las necesidades reales de cada fase, ayudando a mantener una condición corporal óptima, controlar la grasa dorsal y favorecer un correcto crecimiento fetal sin excesos ni carencias.

Cada fórmula combina cereales de alta calidad con fuentes proteicas seleccionadas, minerales en forma altamente disponible y vitaminas esenciales para el desarrollo de los lechones y la salud materna. Además, incorporamos fibra funcional que mejora la digestión y la sensación de saciedad, reduciendo el estrés y mejorando el bienestar de las cerdas durante toda la gestación.

Con nuestro pienso, notarás la diferencia: camadas más uniformes, partos más tranquilos, cerdas que llegan a lactación con energía y apetito, y un ciclo reproductivo más estable. 

Porque una buena alimentación en cerdas gestantes no es un gasto, es una inversión en productividad, bienestar y futuro. Confía en nuestros piensos y transforma cada kilo de alimento en resultados reales en tu granja.

Ponte en contacto con nosotros llamando al 627 927 664 o rellenando nuestro formulario de contacto. Porque una buena alimentación empieza con una buena elección de forraje.

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